3- Lógica informal – Reglas de discusión y argumentación

Dentro del estudio de la lógica, también podemos encontrar otro enfoque: La lógica informal. En contraposición con la lógica formal que estudia la estructura de los argumentos sin tener en cuenta los contenidos de los enunciados, la lógica informal estudia los modos correctos de argumentar teniendo en cuenta los contextos del diálogo y las cuestiones que se deben tratar.
Por tanto, la lógica informal construye una verdad mediante una discusión de ideas, dando validez a los que mantienen una coherencia desde un punto de vista lógico, y que por tanto son válidos como argumentos en una discusión, son correctos. Así, habrá otro tipo de razonamientos que no siguen este razonamiento, y por tanto careceran de validez para ser utilizados en argumentaciones.
Conocer y manejar la lógica informal nos ayudará a dotar de coherencia, adecuación, lógica y sentido a nuestros argumentos en diálogo.

¿Qué es un buen diálogo?
Respondemos a esta pregunta cumpliendo con las principales reglas del diálogo, que seran primordiales para el buen desarrollo de éste:

  • Regla de la cantidad: proporcionar la información justa para apoyar una idea
  • Regla de la cualidad: no argumentar con ideas de las que no estés seguro de su veracidad, y no tratar de defender una opinión a toda costa sin tener suficientes pruebas.
  • Regla de la relevancia: centra tus aportaciones en el tema del que se dialoga sin desviarte a temas que no aportan a la idea principal.
  • Regla de modo: explicarse con claridad, sin ambigüedades, siempre de manera ordenada y no muy extensa.

De la misma manera que hay que tener en cuenta estas reglas para el buen desarrollo del diálogo argumentativo, hay que tener presente y conocer las formas de argumentación incorrectas para no cometer un fallo en nuestras intervenciones o razonamientos y que por tanto nuestra argumentación no sea correcta.
Este tipo de argumentos son los argumentos falaces, que si se expresan intencionadamente son denominados paralogismos.
Así, debemos tener en cuenta:

  • La utilización de preguntas complejas que ya implican una respuesta en su formulación
  • La defensa de un argumento basada en que no se ha podido demostrar lo contrario, o que nadie ha probado que es falso
  • Argumentar una misma idea con diferentes argumentos que significan lo mismo, expresados de diferentes maneras o con diversos ejemplos.
  • Refutar la opinión ajena atacando a la persona que lo mantiene, sin entrar en el tema de discusión, alegando supuestos defectos o vicios que le quiten validez a la opinión.

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